domingo, 18 de mayo de 2008

:::.-GeNeRoS TeaTRaLeS MAYORES-.:::

Los géneros teatrales mayores son: tragedia, comedia y melodrama o tragicomedia.

Tragedia:
Viene de tragos que significa macho cabrío o canto del chivo. A ese canto se le llamó ditirambo, es decir un canto coral a veces largo.
Esta forma teatral presenta hechos muy tensos y sin solución, donde se enfrentan fuerzas grandiosas y divinas contra un hombre (héroe) generalmente condenado irremediablemente al fracaso de su encomienda, al dolor y a la muerte.
El carácter de la tragedia es:
Existe un conflicto entre un personaje y el adversario.
El personaje casi siempre sucumbe ante el problema
El desenlace es siempre doloroso y funesto
Hecho por y para la aristocracia (los mejores)

La tragedia es uno de los géneros más difíciles de la dramática, tanto para escribir como para representar.

Comedia:
Pieza teatral que provoca la risa porque se presentan costumbres o situaciones ridículas mediante la sucesión de hechos inesperados y equívocos. La comedia nace de la intervención de los cómicos y a menudo se da forma a las más diversas modalidades de los defectos humanos.

El carácter de la comedia es:
Se representan situaciones falsas y supuestas
Los personajes son divertidos o ridículos
Son un reflejo de los de los defectos del hombre común
El desenlace es casi siempre agradable.
Es hecha para el pueblo.

Melodrama:
Creación literaria que se caracteriza por el diálogos y la representación, cuyos conflictos se encaminan al desenlace.

El carácter del drama es:
Existe un conflicto afectivo, dolorosos y grave.
Se desarrolla en un mundo cotidiano
Los personajes son muy cercanos a lo común y corriente (humanos)
El conflicto se resuelve, pero pueden quedar opciones abiertas: final positivo o negativo (funesto).


(espero que les sirva para estudiar)

Julio César

:::.-El AvArO-.:::

El Avaro, o La escuela de la mentira es una comedia en prosa de Molière en 5 actos. Se estrenó en el teatro del Palais-Royal, el 9 de septiembre de 1668. El tema está claramente inspirado en La olla de Plauto.

Acto I : La trama se desarrolla en París. El rico y avaro Harpagon tiene dos hijos: Elisa, enamorada de Valerio, un gentil hombre napolitano que trabaja como intendente al servicio de su padre, y Cleanto, que desea casarse con Mariana, una joven huérfana sin fortuna. A Cleanto no le gusta nada que la avaricia de su padre pueda contrariar sus proyectos sentimentales. Harpagon por su parte vive aterrorizado por el miedo a que alguien le pueda robar una arqueta con diez mil escudos que ha escondido en el jardín. Suspicaz, desconfía de todo el mundo, incluyendo a sus hijos, y llega incluso a despedir a Flecha, criado de Cleanto. Al final del acto desvela a todo el mundo sus intenciones: desea casarse con Mariana, Elisa será entregada (sin dote) a un anciano, Anselmo, y Cleanto está destinado a casarse con una viuda. La joven se niega con vehemencia, y su padre pide a Valerio que haga por convencerla. Este acepta, pero piensa en huir si es necesario con su amante.
Acto II :
Cleanto, que no puede contar con su padre, tiene la necesidad urgente de contar con quince mil francos. Flecha, su criado, se encarga de buscarle un prestamista, un intermediario le informa de las condiciones que resultan ser de una usura feroz. Indignado, acaba descubriendo que dicho usurero es en realidad su padre; tienen una violenta discusión. La intrigante Frosina entra en escena y convence a Harpagon de que Mariana es una mujer que prefiere a los hombres mayores y que estaría dispuesta a casarse con él. El avaro se muestra contrariado por la ausencia de fortuna de la joven, pero Frosina le convence de que se trata de una mujer que no gasta, y esto es muy conveniente para él. Frosina pretende cobrar por los servicios prestados, pero Harpagon se escabulle.
Acto III:
Con motivo de la firma del contrato de matrimonio, Harpagon invita a comer a Mariana. Advierte al servicio y en especial a Maese Santiago de que debe gastar poco. El cocinero protesta, el intendente Valerio apoya al avaro y alaba el ahorro. Se produce un incidente, en el que Maese Santiago acaba golpeado a bastonazos. Desde ese momento, Maese Santiago sólo pensara en vengarse. Frosina llega e introduce a Mariana, nerviosa ante la perspectiva de conocer a su futuro marido, en la casa. Cuando éste aparece, Mariana se ve asqueada por su físico. En ese momento llega Cleanto y Mariana reconoce al joven del que está enamorada. Los dos amantes hablan y se desvelan su amor recíproco. Cleanto le quita a su padre del dedo un anillo de gran valor, y se lo ofrece a su amada en su propio nombre. Harpagon no llega a entender la situación.
Acto IV :
Los dos enamorados piden a Frosina que intervenga ante Harpagon para que renuncie a su insensata boda. Harpagon sorprende a su hijo besando la mano de Mariana, y empieza a sospechar. Decidido a confirmar sus temores, para sondear a su hijo y saber qué desea, finge haber cambiado de opinión y haber renunciado a esa boda. El ingenuo hijo confiesa a su padre todo, su amor por Mariana y su afán de casarse con ella. Harpagon, furioso, sufre un ataque y maldice a su hijo. Maese Santiago interviene para separarlos y reconciliarlos. De manera separada, hace creer a cada uno de los dos que el otro ha renunciado. Pero la reconciliación dura poco, el conflicto se reanuda y sólo se detiene con la llegada de Flecha con la arqueta de los diez mil escudos, que él mismo ha robado. Harpagon promete encontrar al culpable y castigarlo como merece.
Acto V :
Harpagon envía a un comisario de policía para que investigue el robo de la arqueta y, en su delirio avaricioso, pretende que se interrogue a todos los habitantes de París. Para vengarse, Maese Santiago acusa a Valerio que llega precisamente en ese momento. Se le insta a que se explique y a que confiese su delito. Valerio cree que se ha descubierto su amor por Elisa, y confiesa que están prometidos en secreto. Una vez más Harpagon descubre tarde lo que está sucediendo y se enfurece de nuevo. Anselmo, que iba a casarse con Elisa, llega mientras Valerio ha empezado a contar su historia y se da cuenta de que Valerio y Mariana son sus hijos, que él creía muertos en un naufragio tiempo atrás.
Cleanto se casa con Mariana y Valerio con Elisa. Harpagon acepta que sus hijos se casen libremente, pero exige a Anselmo que dé la dote para los matrimonios, de modo que Harpagón no invierta nada, y que le manden a hacer un traje para la boda. Y Harpagón recupera su arqueta.




Julio César

jueves, 15 de mayo de 2008

Molière

Jean-Baptiste Poquelin
(1622-1673)

Realizó sus primeros estudios en el colegio de Los Jesuitas y más tarde inició la carrera de derecho en la escuela del filósofo escéptico de Gassendi, en donde estudió junto con Cyrano de Bergerac. A los 21 años su gran afición al teatro lo llevó a renunciar a las leyes, a la sucesión de tapicero en el negocio de su padre, a su hogar y por supuesto a su posición económica para dedicarse a la actuación.

En Junio de 1643 se unió a una compañía de actores amigos llamada Béjart en donde adopto su famoso seudónimo, Moliere. Más adelante fundó la compañía L' Illustre Theatre a la cuál Moliere dio el nombre. Al poco tiempo de creada la compañía fracasó por falta de recursos económicos. En 1645 Moliere se unió a una compañía de teatro errante con la que pasó 13 años recorriendo Francia llegando en 1650 ser director de esta. Regresó a París, con una valiosa experiencia, en 1658 en donde logró la protección de la corte. Moliere, durante el periodo en el que fue un actor errante, compuso, diversas obras de imitación italiana y tosca composición.

En 1661, gracias al apoyo dado por Luis XIV, quien le permitió usar el petit Bourbon e incluso el teatro del palacio real, Moliere se consagró por completo a la comedia como actor, escritor, productor y director.

Tartufo

Es una de sus obras más conocidas ya que detalla muy fielmente la actitud del hombre de aquella época. Es una comedia en cinco actos escrita en versos alejandrinos.
El argumento es el siguiente:

Orgón es un personaje bastante importante que ha caído bajo la influencia de Tartufo (Tartuffe es el nombre dado a la trufa u hongo escondido bajo tierra), un hipócrita beaturrón, que además es bastante torpe. De hecho, los únicos que no se han dado cuenta de la verdadera naturaleza de Tartufo son Orgón y su madre. El mediocre y ladino Tartufo exagera la devoción y ha llegado a ser el director espiritual de Orgón. Este aventurero está tratando, además, de casarse con la hija de su benefactor, al tiempo que trata de seducir a la segunda esposa de éste, Elmira, mucho más joven que su marido. Una vez desenmascarado, tratará de aprovecharse de unas donaciones (firmadas) que Orgón le ha transmitido para tratar de echar a éste de su propia casa. Va incluso ante el rey, pero éste, recordando los antiguos servicios que Orgón le prestó, anula dichos papeles y hace que Tartufo sea detenido.

http://es.wikipedia.org/wiki/Tartufo

Shakespeare

He aquí un par de poemas de William Shakespeare (Stratford on Avon, Reino Unido, 1564-id., 1616) que muestran claramente su estilo desinteresado y libre.

Tu pecho está cargado con todos los corazones

Tu pecho está cargado con todos los corazones,
que yo supuse, en mi ignorancia, muertos;
y allí reina el Amor con todas sus amantes partes
y todos los amigos que yo creía extintos.

Cuántas sagradas y obsequiosas lágrimas
extrajo de mis ojos el amor religioso
en interés de los muertos, que aparecen ahora
como cosas remotas que en ti yacen ocultas!

Tú eres la tumba en que el amor sepulto ahora vive,
adornado con los trofeos de mis amores idos,
que todas sus partes de mí a ti te dieron,

pues ese haber de muchos es tuyo ahora solo:
Sus imágenes que amé las veo en ti
y tú, con todos ellos, lo tienes todo del total de mí.


¡Ve! si en oriente la graciosa luz

¡Ve! si en oriente la graciosa luz
su cabeza flamígera levanta,
los ojos de los hombres, sus vasallos,
con miradas le rinden homenaje.

Y mientras sube al escarpado cielo,
como un joven robusto en su edad media,
lo siguen venerando las miradas
que su dorada procesión escoltan.

Pero cuando en su carro fatigado
deja la cumbre y abandona al día,
apártanse los ojos antes fieles,

del anciano y su marcha declinante.
Así tú, al declinar sin ser mirado,
si no tienes un hijo, morirás.


http://www.vivir-poesia.com/tag/poemas-william-shakespeare/

viernes, 9 de mayo de 2008


EDIPO REY

Edipo Rey es una obra de Teatro escrita por Sófocles que narra la historia de Edipo, un desventurado príncipe de Tebas, hijo de Layo y de Yocasta. Poco antes de que Layo y Yocasta se casaran el oráculo de Delfos les advirtió de que el hijo que tuvieran llegaría a ser asesino de su padre y esposo de su madre. Layo tuvo miedo, y en cuanto nació Edipo, encargó a uno de sus súbditos que matara al niño, pero dicha persona no cumplió con la orden de matar a Edipo, solo perforó los pies del bebé y lo colgó con una correa de un árbol situado en el monte Citerón, faltando a su lealtad al rey Layo y también por el horror que le producía la orden que le habían dado,

Por ese lugar pasó Forbas, un pastor de los rebaños del rey de Corintio, escuchó los grandes lamentos y llanto del bebé y lo recogió entregándoselo para su cuidado a Polibio. La esposa de Polibio, Peribea se mostró encantada con el bebé y lo cuidó con cariño en su casa, dándole por nombre Edipo, que significa "el de los pies hinchados".

Edipo creció bajo el cuidado de Polibio y Peribea, y al llegar a los catorce años ya era muy ágil en todos los juegos gimnásticos levantando la admiración de muchos oficiales del ejército que veían en él a un futuro soldado. Uno de sus compañeros de juegos, con la envidia que le producían las capacidades de Edipo lo insultó y le dijo que no era más que un hijo adoptivo y que no tenía honra. Ante todo lo que había escuchado y atormentado por las dudas, Edipo preguntó a su madre si era adoptivo o no, pero Peribea, mintiendo, le dijo a Edipo que ella era su auténtica madre. Edipo, sin embargo, no estaba contento con las respuestas de Peribea y acudió al oráculo de Delfos, quien le pronosticó que el mataría a su padre y se casaría con su madre, y además le aconsejó que nunca volviese Corinto, lugar donde nació. Al oír esas palabras Edipo prometió no volver jamás a Corinto, y emprendió camino hacia Fócida. En su viaje se encontró a un horrible monstruo, La Esfinge. La Esfinge tenía cabeza, cara y manos de mujer, voz de hombre, cuerpo de perro, cola de serpiente, alas de pájaro y garras de león y desde lo alto de una colina detenía a todo aquel que pasara junto a ella y le hacia una pregunta, y si no se la contestaban, la Esfinge les provocaba la muerte.

Creonte el rey de Tebas tenía una hermana llamada Yocasta. Creonte prometió dar la mano de su hermana y el trono de Tebas a aquel que consiguiera descifrar el enigma de la Esfinge. Dicho enigma era: ¿cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro pies, dos al mediodía y tres en la tarde?. Edipo que deseaba la gloria más que nada dio respuesta al misterio de la Esfinge diciendo que era el Hombre, pues en su infancia anda sobre sus manos y sus pies, cuando crece solamente sobre sus pies y en su vejez ayudándose de un bastón como si fuera un tercer pie. La Esfinge, enormemente furiosa porque alguien hubiera dado la respuesta correcta , se suicidó abriéndose la cabeza contra una roca.

Entonces Edipo se casó con Yocasta y vivieron felices durante muchos años teniendo varios hijos cuyos nombres son: Etéocles, Polinice, Antígona e Irmene. Un día hubo una gran peste que arrasó a toda la región sin que tuviera remedio alguno, y el oráculo de Delfos informó de que tal calamidad solo desaparecería cuando el asesino de Layo fuese descubierto y echado de Tebas. Edipo animó concienzudamente las investigaciones como buen rey que era pero éstas descubrieron lo que realmente había ocurrido: había matado a Layo, su padre y se había casado con Yocasta, su madre.

Según otras versiones, el asesinato se descubrió porque Edipo le enseñó a Yocasta el cinturón del anciano al que había matado, y que Edipo robó por su valía. Yocasta, después de este descubrimiento se suicidó y Edipo, abrumado por la gran tragedia, creyó no merecer más ver la luz del día y se sacó los ojos con su espada. Sus dos hijos le expulsaron de Tebas y Edipo se fue al Ática donde vivió de la mendicidad y como un pordiosero, durmiendo en las piedras.

Con él viajaba Antígona que le facilitaba la tarea de encontrar alimento y le daba el cariño que requería. Una vez, cerca de Atenas, llegaron a Colono, santuario y bosque dedicado a las Erinias, que estaba prohibido a los profanos. Los habitantes de la zona lo identificaron e intentaron matarlo pero las hermosas palabras de Antígona pudieron salvar su vida. Edipo pasó el resto de sus días en casa de Teseo, quien le acogió misericordiosamente. Otra versión afirma que murió en el propio santuario pero antes de expirar Apolo le prometió que ese lugar sería sagrado y estaría consagrado a él y sería extremadamente provechoso para todo el pueblo de Atenas.



VLADIMIR

Otelo

Otelo: El moro de Venecia es una obra de Shakespeare escrita alrededor de 1603. Otelo es una tragedia, como Hamlet, Macbeth y El rey Lear. Shakespeare escribió Otelo probablemente después de Hamlet pero antes que las dos posteriores. La primera actuación de la que se tiene noticia se celebró el 1 de noviembre de 1604 en el Palacio de Whitehall de Londres.

El personaje principal, Otelo, se presenta piadosamente a pesar de su raza. Esto era poco habitual en la literatura inglesa en tiempos de Shakespeare, que describía a los moros y otros pueblos de piel oscura como villanos. Shakespeare evita cualquier discusión respecto del Islam en la obra.

Personajes

  • Dux de Venecia (Dux: Es el cargo más alto de Venecia)
  • Brabancio (Senador; padre de Desdémona)
  • Graciano (Hermano de Brabancio)
  • Luis (pariente de Brabancio y Graciano)
  • Otelo (moro al servicio de Venecia)
  • Casio (Teniente de Otelo)
  • Yago (Alférez de Otelo)
  • Rodrigo (Caballero veneciano)
  • Montano (Gobernador de Chipre antes que Otelo)
  • Desdémona (Hija de Brabancio, esposa de Otelo)
  • Emilia (Esposa de Yago, sirvienta de Desdémona)
  • Blanca (Enamorada de Casio)

Resumen de la Obra

PRIMER ACTO

En el primer acto se desarrolla el conflicto entre Desdémona y su padre, debido a que ella se casa con Otelo sin consultarlo a su padre Brabancio. Otelo es considerado inferior por ser moro. Finalmente se resuelve el conflicto y Otelo es enviado como nuevo gobernador a Chipre. Desdémona lo acompaña. Este matrimonio produce la desilusión de Rodrigo, pretendiente de Desdémona, quien, influenciado por Yago decide insistir en consquistar a Desdémona.


SEGUNDO ACTO

Otelo, Desdémona, Casio, Yago y Rodrigo(disfrazado)llegan al puerto de Chipre. Por un escándalo donde Casio golpea a un habitante de Chipre, Otelo lo despide. Yago convence a Casio de que le suplique a Desdémona que convenza al moro para devolverle su puesto de teniente.


TERCER ACTO

Yago le dice a Otelo que su esposa le es infiel con Casio, y esa es la razón por la cual ella insiste tanto en que le devuelva el puesto de Teniente a Casio. Yago recibe de su esposa Emilia un pañuelo que Otelo le había regalado a Desdésmona, en su boda. Yago dejó el pañuelo en la habitación de Casio.


CUARTO ACTO

Yago engaña al moro, conversa con Casio, Otelo escucha a escondidas esta conversación y la mal interpreta. Ve que el pañuelo que le había regalado a Desdémona está en manos de Casio. Esto basta para convencer a Otelo de la infidelidad de su esposa. Otelo comienza entonces a ofender a su esposa, la que se siente muy mal, al no saber la razón del enojo de Otelo. Otelo ordena a Yago matar a Casio.


QUINTO ACTO

Yago hace que Rodrigo intente matar a Casio, pero falla y Casio hiere a Rodrigo. Yago para silenciar a Rodrigo lo apuñala. Otelo estrangula a Desdémona. Luego Emilia le explica que todo fue un invento de Yago. Yago hiere de muerte a Emilia por delatarlo. Otelo se suicida al conocer la verdad.



VLADIMIR

jueves, 8 de mayo de 2008

--------........OTELO.........---------

Otelo era un moro general del ejércirto de Venecia, el cual se casó con la hija de Brabancio. Éste no le aceptaba. Desdémona declara su amor ante su padre, el dux y los senadores. Al mismo tiempo en Chipre, Rodrigo le confiesa a Yago que esta enamorado de Desdémona. Yago le dice que le va a ayudar a conquistarla.
Yago se las ingenia para hacer creer a Otelo que su novia le es infiel. Primero se produce una pelea entre Casio, Montano, Yago y Rodrigo debido a que Casio estaba borracho. Yago cuenta lo sucedido a Otelo y culpa a Casio. Otelo decide que Casio no puede seguir siendo su teniente.
A partir de esto Yago convence a Casio para que hable con Desdémona y esta con Otelo, y así recupere su puesto. Con esto Yago pretende provocar celos en Otelo. Yago sigue engañando a Otelo contándole cosas de Desdémona y Casio, pero Otelo quiere pruebas. Aún así, tienen una serie de discusiones. En una de ellas Desdémona se olvida de un pañuelo que la regaló Otelo y Emilia (esposa de Yago) lo coge.
Cuando Yago consigue el pañuelo, lo pone en la cama de Casio. Yago le cuenta a Otelo que vio el pañuelo en manos de Casio y que le oyó hablar en sueños de Desdémona. Además, ésta sigue convenciendo a Otelo para que Casio recupere su puesto, lo cual sólo la trae problemas. Cuando Otelo le pide el pañuelo a Desdémona se enfada mucho porque no lo tiene.
Casio le regala a Blanca el pañuelo de Desdémona. Cuando Otelo lo ve aumentan sus sospechas y le dice a Yago que les va a matar a los dos. Le pide a Yago que le consiga un veneno, pero éste le recomienda que la ahogue. Yago también quiere quedar bien con Desdémona y la consuela junto con su mujer Emilia. También maldice al que hizo correr todos esos rumores falsos.
Hay una pelea entre Rodrigo y Casio. Rodrigo sale herido. Aparece Yago que hiere a Casio y huye. Luego vuelve como si no supiese nada, pregunta que ha pasado y Casio culpa a Rodrigo de haberle herido cuando realmente había sido Yago. Rodrigo muere por la herida que le hicieron.
Al final Otelo mata a Desdémona por las mentiras que le cuenta Yago. Éste y Emilia discuten porque ella se da cuenta de que todo ha sido culpa de Yago. Otelo se entera y se lanza sobre Yago quien hiere a Emilia y huye. Emilia muere.

Cuando atrapan a Yago, Otelo le hiere pero no le mata para que sufra. Luego Otelo se suicida por haber matado a Desdémona.
Ana Balcáza Quiñones

.--...--..--..--..--..--..Romeo y Julieta--..--..--..--..--..--..--..

La historia se desarrolla en Verona, en donde viven dos familias que son rivales, los Montesco y los Capuleto. Romeo, único heredero de los Montesco, entra sin ser invitado al baile de mascara de los Capuleto, en el que conoce a Julieta, hija única de los Capuleto; ambos se enamoran a primera vista.
Sabiendo que sus padres jamás permitirán su unión, se casan en secreto, con ayuda de Fray Lorenzo. Pero Mercutio, el mejor amigo del joven Montesco, entabla duelo a muerte con Teobaldo. Romeo trata de separarlos y Teobaldo aprovecha para herir mortalmente a Mercutio. Romeo, entonces reta a Teobaldo y venga a su amigo matando a su adversario. El Príncipe de Verona, indignado por los sucesos, condena a Romeo al destierro o a la muerte. Romeo se encuentra desesperado, porque estará separado de Julieta, pero Fray Lorenzo le aconseja escape a Mantua, hasta que pueda ser publicado su matrimonio con Julieta y se reuna con ella. Romeo huye a Mantua después de una última entrevista con Julieta. El Conde Paris, pariente del príncipe, pide la mano de Julieta y le es concedida. Julieta se niega y pide auxilio a Fray Lorenzo, quien le aconseja que acepte la boda y le entrega un pequeño franco con un elixir que la sumirá en estado cataléptico, parecido a la muerte. Le indica tomarlo la noche anterior a la boda y se compromete a estar con ella cuando despierte en la cripta de su familia, acompañado de Romeo, después ambos jóvenes escaparían. Fray Lorenzo envía un mensajero a Romeo (Fray Juan) para que venga por Julieta en el momento de despertar. Sin embargo, el mensajero no encuentra a Romeo, ya que este avisado por su criado (Baltasar) de que Julieta ha muerto, sale inmediatamente hacia Verona. Romeo llega a la cripta de los Capuleto encontrándose con Paris, que iba a depositar flores a su futura esposa. El Conde se indigna al ver a Romeo, ambos se baten, resultado vencedor el joven. Romeo se acerca a Julieta, la besa por última vez y toma veneno, falleciendo a los pies de su amada. En ese momento llega Fray Lorenzo, quien se atemoriza al ver los cuerpos de Paris y Romeo. Julieta despierta y el fraile trata de convencerla para que huya con él, pero la joven se niega al ver a su esposo muerto. Fray Lorenzo se va y Julieta se acerca a Romeo, lo besa y se hiere con el puñal de su esposo, muriendo abrazando a su amado. Los guardias aprenden a Fray Lorenzo y a Baltasar. Fray Lorenzo revela la verdad ante el Príncipe de Verona, los Montesco y los Capuleto. Con la muerte de Romeo y Julieta, se sella la paz entre las dos familias rivales.

Ana Balcázar Quiñones

lunes, 14 de abril de 2008

...::Daniel Defoe::...

Daniel Defoe

(Londres, 1660-Moorfields, actual Reino Unido, 1731) Escritor inglés. Abandonó la carrera eclesiástica para dedicarse al comercio, primero en una empresa textil, hasta 1692, y luego en otra de ladrillos, actividades que propiciaron frecuentes viajes por Europa. En 1695 entró a formar parte del gobierno, y en 1701 obtuvo cierto éxito con El verdadero inglés, novela en la que atacaba los prejuicios nacionales en defensa de su admirado rey Guillermo III, de origen holandés.
Al año siguiente publicó el libelo El medio más eficaz para con los disidentes, siendo acusado de blasfemo, multado y condenado a una pena que finalmente no cumplió, aunque, al parecer, a cambio debió de trabajar para el gobierno como agente secreto bajo la protección de Robert Harley. Tras fracasar en sus negocios, trabajó como periodista para el progubernamental The Review. En 1719 publicó su primera obra de ficción, Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinsón Crusoe de York, obra con la que obtuvo una gran popularidad, basada en parte en la historia real del marino Alexander Selkirk, abandonado en la isla de Más a Tierra (hoy Juan Fernández), en el Pacífico.
En 1722 publicó Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders, considerada la primera gran novela social de la literatura inglesa, centrada en la vida de una prostituta. Ese mismo año aparecieron El coronel Jack y Diario del año de la peste, prototipo del reportaje periodístico; durante mucho tiempo se creyó que no se trataba de una novela, sino de un verdadero diario. En 1727 publicó El perfecto comerciante inglés, y poco antes de morir un «manual» para evitar robos callejeros.




Julio César

::....Nunca te dije un te amo....::

Nunca te dije un te amo.

Ahora que me alejo de tú vida sin regreso, es que acaricias mi rostro con tus manos y mirándome me preguntas porqué nunca te dije un te amo. Tal vez por que tu amor fue egoísta al no darte cuenta que mis ojos brillaban por ti. Nunca sentiste que en los besos que te regalaba te entregaba mi alma. Que me hacías esperar con paciencia el día que tú eligieras para darme tú amor. Dime cuando y en que momento me declaraste lo que decías sentir por mí. No recuerdo escuchar tú voz diciéndome un te quiero y te necesito mi amor. Las citas fueron cortas y llegué a pasar largos días en ausencia. Lo siento pero la decepción hizo que mi piel se enfriara, mi mente dejo de pensar en ti, mi corazón no sentía la necesidad de llamarte para escuchar tu voz y sobre todo malo o bueno mi cuerpo te dejo de desear.

Ahora te das cuenta por qué nunca te dije un te amo. Siento mucho tus reproches y me duelen en lo más profundo de mí alma, pero no se te olvide jamás mi amor que de tus labios nunca escuche tampoco un te amo.

Madeline Vera

Julio César

##..Números y besitos..00

Números y besitos.

Los números son bonitos
¿si los quieres conocer?
te los envío con besitos
ya darás tu parecer.

Un abrazo yo te mando
más uno más de pilón
dos regalos te he mandado
¿tengo o no tengo razón?

Dos gardenias y una rosa
te doy con el corazón
cinco regalos te he enviado
¿tengo o no tengo razón?

Tres estrellas y un planeta
te he enviado a tu buzón
nueve regalos te he enviado
¿tengo o no tengo razón?

Muchos besos yo te envío
Con todito mi cariño
¿cuantos regalos te he dado?
¡todo mi amor, mi niño!
deseo que descanses en Paz


Carmen Pastrana

Julio César

domingo, 13 de abril de 2008

Casa llena, corazón ¿contento?


El siguiente escrito fue redactado por mi mientras naufragaba en un océano de sentiemientos, y como se habrán podido dar cuenta lo publico con el motivo de que vean algunas metáforas aplicadas, así como también de pormocionar mi blog "Maktub", en el que llevo escribiendo aproximadamente un año. Espero les agrade.

De nuevo hizo su gran aparición justo ayer, justo cuando menos lo esperaba, no era para menos, así es él. Siempre le tengo de invitado en el momento menos esperado.

Ocurrió en la mañana, había arreglado ya mis ideas y justo cuando planeaba deshacerme de ellas cantándole a él, un pequeño, chillante e infinito malestar nació en mi estómago y subió hasta mi garganta donde segundos después de casi ahogarme ¡estalló sin mayor aviso! ¡había llegado!
No es que me caiga mal, es sólo que no estaba preparada para recibirle tan pronto.
-Ni modo, aguántate- pensé.
Esto sucedió porque desafortunadamente hubo huelga en el lugar de donde vienen y obviamente él no fue el único en subir.

La casa se llenó, los semejantes de mi amigo a pesar de que arrivaron después debido a su velocidad de reacción consiguieron habitación antes que el pobre que había subido primero.
Furia, la primera más rápida, fue hospedada en la mejor suite que tengo (la lindura es un poco especial); a Decepción le encontré una cómoda habitación junto a Furia pues al parecer se llevan muy bien; Tristeza llegó junto a Decepción pero como ésta última tiene preferencia Tristeza se tuvo que conformar con un cuarto sin amueblar, sé que no le fue tan mal porque aquél que le tocó es el segundo más grande que tengo; el primero se lo quedó Depresión (tiene sus ventajas por derecho de antigüedad).

Así fueron llegando mis invitados uno tras otro como estampida, estuve tan ocupada todo el día ordenando las habitaciones y acomodando a los huéspedes que incluso olvidé apartar uno para mi huésped más raro de todos pues nunca tiene hora de llegada.

Muy tarde fue el momento cuando Amor llegó, subió primero pero su paso fue muy lento, se registró apenas el día de hoy, y la única habitación donde le pude acomodar (sólo para no dejarlo merodeando solito por mi corazón) fue en la misma que Paciencia, quien llegó momentos antes que Amor.
Creo que ese par se llevará muy bien por un largo rato, más le vale pues de lo contrario se hará la vida imposible.

Si te interesa lector saber lo que pienso respecto a tantos huéspedes al mismo mismo tiempo, prefiero resevarme ese comentario ya que todavía no aprenden a llevarse bien mi Cerebro y sentimientos y no queremos causar más problemas acá adentro.

Espero que pronto mis sentimientos aclaren el por qué de su huelga y puedan regresar de donde vinieron (con un poco de ayuda de Cerebro), así me evitarían mucha confusión y es que hasta ahora han interferido demasiado con mi vida fuera de ellos, no puedo terminar mis deberes y ¡mañana tengo examen!
Por ahora lo mejor que puedo hacer es dejarlos y dejarme descansar, mañana ya veremos que sucede...


Los viajes de Gulliver









Encontre un buen de imagenes sobre esta lectura, están bn padres!!! Y algo de información tambien muy interesante. Ojala les guste.








La obra maestra de Swift, Viajes a varios lugares remotos del planeta, titulada popularmente Los viajes de Gulliver, fue publicada como anónimo en 1726 y obtuvo un éxito inmediato. A pesar de que fue concebida originalmente como una sátira, un ataque ácido y alegórico contra la vanidad y la hipocresía de las cortes, los hombres de estado y los partidos políticos de su tiempo, el autor fue añadiendo, durante los seis años que tardó en escribirla, desgarradas reflexiones acerca de la naturaleza humana. Los viajes de Gulliver es, por tanto, una obra salvajemente amarga y, en ocasiones, indecente, una desabrida burla a la sociedad inglesa de su tiempo y por extensión al género humano. Aún así, es una narración tan imaginativa, ingeniosa y sencilla de leer, que el primer libro ha permanecido como un clásico de la literatura infantil. El cuarto libro, Gulliver en el país de los Huim suele eliminarse de muchas ediciones juveniles por su excesiva mordacidad, ya que en el fondo lo que está planteando Swift es que la compañía de los animales —de los caballos, concretamente— es preferible y más estimulante que la de muchos humanos.
Sus últimos años, tras las muertes de Stella y Vanessa, se caracterizaron por una creciente soledad y asomos de demencia. Sufrió frecuentes ataques de vértigo y, tras un largo periodo de decadencia mental, murió, el 19 de octubre de 1745. Fue enterrado en la catedral de la que había sido deán, junto al sepulcro de Stella. Su epitafio, escrito por él mismo en latín, reza: “Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, D., deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad”.












Mariela Rubí G. 1104984





Entevista a Adriana Gonzales Mateos


Entrevista a Adriana González Mateos.
17 abril 2007 Periodismo Denisse Flores González




Cada persona puede ir descubriendo cualesson las maneras en las que quiere vivir y relacionarse.
Mi intención era narrar un personaje incómodoy para nada domesticable.
Pocas veces el sentimiento es expresado y si no es de mutuo acuerdo entonces es callado, se sepulta con el tiempo el resentimiento y años más tarde se renueva como una cicatriz que atraviesa el corazón de lado a lado. Adriana González nos enseña el sendero del fruto prohibido y del secreto mal habido.

Su primera novela: El lenguaje de las orquídeas, nos relata la historia de una adolescente que se involucra en una relación incestuosa con un familiar consanguíneo: su propio tío. La joven adolescente descubrirá un mundo de placeres físicos y psicológicos que se manifestarán en una serie de catarsis interna.

La familia ideal, pantalla de humo que pronto se desvanece con el viento se percibe como la excusa perfecta para sembrar el secreto en un plantío lleno de mentiras y disimulos.
Nuestra joven escritora no disimulará la verdad hiriente de la situación, las circunstancias demostrarán la naturaleza incestuosa de los individuos, dejando de lado la típica escena moral de la familia ideal.

Dígame, ¿de dónde surge esta fascinación por las letras, por las humanidades…?
No lo puedo explicar, es algo que viene de muy lejos y creo que proviene de mi niñez, porque cuando era niña mi abuela era una narradora muy imaginativa e intensa, fue una etapa donde disfruté muchísimo. Después me convertí en una lectora muy ávida que gustaba de leer mucho, y cuando lees, se vuelve muy natural el arte de escribir, se convierte en parte lo mismo.

¿Desde un principio algo en su mente la dirigió hasta este camino?, ¿alguna vez pensó en escribir un libro?
Si claro, para mi era muy importante llegar a publicar un libro. Empecé a escribir con esa intención hace unos años, tendría como unos 26 años cuando me propuse deliberadamente la idea de escribir un libro.

Por cierto, ¿algún libro que la dejó marcada?
Existen muchos libros que han sido muy importantes. Por ejemplo todavía vuelvo a leer con muchas fascinación los cuentos de Borges, también hay otros escritores dignos de recordar de la literatura del siglo XIX. Igualmente leer a Dostoievsky, o en todo caso Oscar Wilde que es alguien muy querido para mí. De todo un poco.

¿Algún género en particular?
Me gusta mucho leer novelas y ensayos, pero de pronto voy de uno a otro sin claramente pensarlo, sino que se va combinando de acuerdo con mis intereses.
Perceptiblemente usted tiene un sentido muy poético de la lengua, muy digno de la literatura, pero para la propia Adriana, ¿cuál cree es su sello personal en las obras que ha escrito?
Para mí, este libro tiene una estructura fragmentaria, es una narración escrita en pedazos. Lo que yo estaba tratando de lograr con la novela era no contar una historia coherente que avanzara armoniosamente desde el principio hasta el final. Yo pretendía realizar una historia cortada, llena de huecos, de cosas no totalmente explicada. Decidí entonces presentar pequeños “flashazos” de memorias, de recuerdos distantes y reflexivos de tal suerte que se formara un tipo de impacto.
“(...) Bajo mi expresión virginal yo detestaba el orden y había decidido sacudirlo(…)”

¿Por qué tratar un tema que desafía la estructura moral típica de la familia, sobre todo en un país como el nuestro donde se llevan a cabo reglas y costumbres determinadas?
A mi me parece que las familias como esta , es decir, una familia muy tradicional donde las mujeres están colocadas en una situación de subordinación es un caso típico de muchas familias mexicanas, quizá ahora no tanto, pero es un modelo que pesa, aunque nuestra vidas hayan cambiado con el tiempo ese modelo continúa. Entonces yo necesitaba criticar eso, narrar como un tipo de familia como esta es capaz de causar historias como la de “El lenguaje de las orquídeas”, donde la familia sigue pretendiendo ser feliz y armoniosa a costa del secreto y de las cosas ocultas que acarrean consecuencias doloras. A mi me interesaba saber qué había más allá de una simple pantalla.

La palabra incesto no es nada fácil de manejar, pero en este contexto de amor y sensaciones ¿cuál es el significado de esta palabra para la propia autora?
Incesto quiere decir una relación prohibida entre personas consanguíneas, tal como es el caso de esta relación entre la sobrina y el tío. Realmente, la palabra incesto es muy antigua y sumamente cargada de significados. Al mismo tiempo son relaciones comunes, muy frecuentes; mi propósito era desmontar esta palabra, cuestionarla, interrogarla y tratar de investigar qué peso arroja sobre los personajes.
Para la protagonista es una palabra muy abrumadora porque arroja sobre ella toda una carga de culpa, en cuestiones antinaturales, e incluso monstruosas. Me interesaba entonces, ver esta palabra desde otros ángulos y preguntar por qué la familia necesita estos secretos, porqué es tan importante mantener este espectáculo donde todos aparentamos respetables cuando la realidad es otra. Por ello me atrevo a decir que es una mirada a una estructura familiar obsoleta que con el tiempo se va haciendo menos real y operativa. Lo verdaderamente cierto es que cada persona puede ir descubriendo cuales son las maneras en las que quiere vivir y relacionarse.

Entre el incesto y el secreto, ¿a cuál le asigna un mayor peso?
Las dos, creo que son palabras muy ligadas. El peso del secreto es algo conflictivo, donde se sufren daños de manera dolorosa. Sin embargo al mismo tiempo creo que es una pregunta sin respuesta, por ejemplo se plantea que casi todo el mundo ha soñado que comete relaciones incestuosas, y si lo analizamos realmente las atracciones que se dan entre personas tan cercanas forman parte de la vida cotidiana de muchos de nosotros, entonces me interesa saber qué sucede con la familia en el sentido de la existencia de estas relaciones y su negación.

Por otra lado está la situación de la percepción de la gente, muchos cuestionarían el sentido crítico de una adolescente ¿no le parece?
Si, se piensa que las niñas no tienes sentido critico, sin embargo yo quería que la niña fuera un personaje con intención. Finalmente ella participa en la relación porque lo desea, y quiere revelarse contra su familia. Estamos hablando de un personaje lleno de inquietudes que cuestiona el sentido de la moral. Mi intención era narrar un personaje incómodo y para nada domesticable.

Después de haber escrito esta novela, ¿hay secretos familiares que convienen callar?
En general, el peso del secreto es muy dañino y cuando finalmente se desvela es algo muy liberador. Por ello es necesario darnos cuenta de muchas cuestiones, para empezar debemos reconocer que existe la diversidad, aunque todavía existen cuestiones muy conflictivas dentro de nuestra cultural contemporánea.

En el caso de las relaciones incestuosas en especial entre adultos y niños la desproporción de poder es inmensa, por eso es importante no callar, es necesario saber lo que ocurre para evitar una situación que provoque tanto daño a alguien.


Mariela Rubí G. 1104984

..---...--El corazón Delatador.-.-.-.

Por Edgar Allan Poe

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!
FIN

Ana Balcázar Quiñones

.-.-cuentos con metáforas.-.-.-

Homenaje a Gabriel García Márquez

"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y como disfrutaría de un buen helado de chocolate. Si Dios me obsequiara un trozode vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat seria la serenata que les ofrecería a la luna.Regaría con mis lagrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.-

Ana Balcázar Quiñones

viernes, 11 de abril de 2008

Romanticismo




Romanticismo










El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, dándole importancia al sentimiento. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.
Se desarrolló fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania. Después a Francia, Italia, España, etc. Su vertiente literaria se fragmentaría posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Postromanticismo, una derivación del cual fue el llamado Modernismo hispano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, el arte y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo XX, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo.












Características



El Romanticismo es una reacción contra el espíritu racional e hipercrítico de la Ilustración y el Clasicismo, y favorecía, ante todo:
La conciencia del Yo como entidad autónoma.
La primacía del Genio creador de un Universo propio.
La supremacía del sentimiento frente a la razón neoclásica.
La fuerte tendencia nacionalista.
La del liberalismo frente al despotismo ilustrado.
La de la originalidad frente a la tradición clasicista.
La de la creatividad frente a la imitación neoclásica.
La de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
Es propio de este movimiento:
Un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante.
Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición, que los ilustrados y neoclásicos ridiculizaban.
Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular (romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca... Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, dispersada por toda Europa mediante Napoleón.
El Romanticismo se expandió también y renovó y enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.
Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. "La belleza es verdad"
Evocación del pasado. Se alejaron de la realidad evadiendo el tiempo. Predominaron en ellos los sentimientos de tristeza, melancolía, amor a la soledad, escenarios lúgubres, descontento.
Deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta "el yo", subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón.
En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, una mayor valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas históricas.


por:_-VLADIMIR.

Clasicismo





















Clasicismo










El clasicismo es una corriente estética e intelectual que tuvo su apogeo en los siglos XVII y XVIII.
El clasicismo es uno de los pilares en que se apoya el Renacimiento, con una vuelta hacia las formas clásicas (griegas y romanas) en todas las artes. Esta vuelta se ve no sólo en las formas y estilos, es también una vuelta temática. Hay que pensar que el arte religioso había presidido el románico y el gótico, con lo que un arte más realista y cercano en la forma fue una revolución, lo que se conjuntó con temáticas más paganas, aunque a menudo cristianizadas.
Temas mitológicos pueblan las pinturas, las esculturas y la lírica desde finales del siglo XV, naciendo en Italia, pero propagándose rápidamente por Europa, también es tema clásico el bucolismo pastoril.
Se expresó en todos los dominios del arte, desde la arquitectura y la música hasta la pintura y la literatura. Suplantó progresivamente al Barroco, dejando espacio al Romanticismo antes de renovarse a través del Neoclasicismo.









El término se emplea para designar el arte elaborado por los artistas franceses del reinado de Luis XIV. Se da en el último tercio del siglo XVII. En pintura es N. Poussin el fundador. Pretenden imitar los modelos de la antigüedad pero unido a una tendencia barroca. Este movimiento se prolonga en el academicismo a lo largo del s. XVIII paralelamente al rococó. Resurgirá en el estilo neoclásicista.














El clasicismo o periodo clásico viene a abarcar el medio siglo anterior a periodo susodicho, es decir, al que transcurre entre la muerte de Johann Sebastian Bach y las primeras obras revolucionarias de Beethoven. El término puede ser equívoco, pero se ha convertido en moneda corriente para designar en música a la segunda mitad del siglo XVIII, coincidiendo, por tanto, con lo que en otras artes, donde son fuertes las huellas del mundo grecolatino, llaman neoclasicismo. Aunque musicólogos de la talla de Massimo Mila o Giorgio Pestelli rehuyan el término clasicismo, nos parece mucho más adecuado que el hoy muy aceptado de barroco. Ya sabemos que al hablar de música clásica nos referimos a un tipo de música histórica o música de arte, elaborada por individuos con una formación y unos conocimientos transmitidos y enriquecidos (o desvirtuados) de generación en generación. Es decir, una clase de música entre cuyos objetivos debería estar el de la permanencia, aunque a veces haya sucumbido al implacable paso del tiempo. Pero al hablar de música clásica refiriéndonos a la producida entre la muerte de Johann Sebastian Bach y el nacimiento de la Sinfonía en Mi bemol mayor de Beethoven, pensamos en una época y estilo caracterizados, en líneas generales, por la búsqueda de claridad en la forma y el contenido, por un equilibrio expresivo y una moderación y serenidad ejemplares. El compositor clásico poseyó un oficio extraordinario y, tal vez por ello, puede haber generado la idea equivocada de cierta manera en exceso académica o formularia a la hora de crear. Es cierto que, en principio, los clásicos se sometieron a unas reglas inmutables cuya transgresión resultaba casi un pecado de lesa belleza, pero también es verdad que los maestros de talento supieron hallar dentro de esas normas, o profanándolas, el modo de llegar a eso que Rameau consideraba la finalidad de la música: conmover. En Europa estaba llegando a su ocaso el antiguo régimen y el tímido pero incesante auge de la industria anunciaba una nueva era que la Revolución francesa traería en todos los órdenes. El auge de la ópera en todos los países, los conciertos públicos en París, Londres, Madrid y numerosas ciudades alemanas e italianas, el aumento de la edición de música, de constructores de instrumentos, el lento progreso del fortepiano inventado a comienzos del siglo en Florencia por Bartolomeo Cristofori, la aparición de grandes orquestas en Viena, Mannheim, Londres... , son cuestiones a tener en cuenta para comprender una etapa floreciente de la música europea que desarrolla un estilo internacional a base de intercambio y libre circulación de músicos y partituras desde Moscú a Lisboa. Una obertura escrita por Souza Carvalho en Vilaviÿosa , no lejos de Badajoz, puede parecerse mucho a otra escrita por Haydn en Eisenstadt.





publicado por: VLADIMIR.

jueves, 10 de abril de 2008

Pensando como orquídea

Los relatos nos cuentan interesantes e incluso conmovedoras historias, historias de acción, aventura, horror, romance, incesto...
La obra "El lenguaje de las Orquídeas" no sólo nos relata la impotente historia de una niña de 13años, esta desafiante historia nos habla de como se pueden e incluso deben plasmarse los recuerdos a través de nuestra vida para evitar modificarlos, dañarlos. De esta manera la protagonista nos lleva a adentrarnos en sus pensamientos.

Días después de haber leído el libro, gracias a la afortunada visita de la autora, me di cuenta de que en realidad no había leído del todo bien el libro, y al no hacerlo había perdido lo esencial en el texto, lo que nos haría apreciarlo aún más, aquello que significa ser parte pasiva de la vida de la protagonista, el sentir la historia para comprenderla desde todos los puntos de vista posibles.
Lo anterior debe de ser necesario para cada obra que leamos para así disfrutarla y presumir que la hemos leído.
La autora Adriana González nos regala una parte de su ser en este libro pues ha desafiado a la sociedad plasmando en él polémicos versos e invitándonos a pensar como ella, a pensar como orquídea.

martes, 4 de marzo de 2008

Mester de Juglaría



En la Edad Media, en distintos países de Europa, comenzó a cultivarse una poesía épica en lenguaje popular, en la que se cantaban las hazañas de los héroes de esa época, batallas y conquistas de estos personajes heroicos..
En la zona de Castilla, y en lengua romance se recitaban y cantaban estos poemas épicos o cantares de gesta. Y eran interpretados por los juglares.
Los juglares, bardos o trovadores de la Edad Media, eran hombres o mujeres que eran a la vez poetas, recitadores, músicos (ejecutaban a veces la vihuela, la trompa o el tambor), bailarines, cantores, titiriteros, etc y ofrecían sus recitales en las plazas públicas, en Palacio o en mesones, para entretener a los presentes, y su público pertenecía a las distintas clases sociales.
El oficio de juglar era propio de las gentes de baja posición social, se vestían con ropas de colores vistosos. A veces eran meros repetidores de los poemas, a los que en ocasiones agregaban
variaciones imaginativas. De todas maneras servían de crónicas, y en ellas se hacía exaltación de los valores humanos, la exaltación del héroe, buen señor y mejor vasallo, con gran sentido del honor y de la justicia, en los temas históricos, realistas y de carácter popular.
Los Cantares de Gesta eran largas composiciones poéticas en versos de arte mayor, frecuentemente alejandrinos, aunque con una métrica irregular, descuidada, de entre 12 a 18 sílabas, lo que llevó posteriormente a dividirlos en dos hemistiquios, lo que evolucionó posteriormente en los romances octosilábicos.
Ana Balcázar Quiñones















Poemas de Sor Juana

REDONDILLAS
Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si la incitáis al mal?
Cambatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco el niño que pone el coco y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo, y siente que no esté claro?
Con el favor y desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien.
Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por crüel y a otra por fácil culpáis.
¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata, ofende, y la que es fácil, enfada?
Mas, entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga, o el que paga por pecar?
Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.
Ana Balcázar Quiñones