Entrevista a Adriana González Mateos.
17 abril 2007 Periodismo Denisse Flores González
Cada persona puede ir descubriendo cualesson las maneras en las que quiere vivir y relacionarse.
Mi intención era narrar un personaje incómodoy para nada domesticable.
Pocas veces el sentimiento es expresado y si no es de mutuo acuerdo entonces es callado, se sepulta con el tiempo el resentimiento y años más tarde se renueva como una cicatriz que atraviesa el corazón de lado a lado. Adriana González nos enseña el sendero del fruto prohibido y del secreto mal habido.
Su primera novela: El lenguaje de las orquídeas, nos relata la historia de una adolescente que se involucra en una relación incestuosa con un familiar consanguíneo: su propio tío. La joven adolescente descubrirá un mundo de placeres físicos y psicológicos que se manifestarán en una serie de catarsis interna.
La familia ideal, pantalla de humo que pronto se desvanece con el viento se percibe como la excusa perfecta para sembrar el secreto en un plantío lleno de mentiras y disimulos.
Nuestra joven escritora no disimulará la verdad hiriente de la situación, las circunstancias demostrarán la naturaleza incestuosa de los individuos, dejando de lado la típica escena moral de la familia ideal.
Dígame, ¿de dónde surge esta fascinación por las letras, por las humanidades…?
No lo puedo explicar, es algo que viene de muy lejos y creo que proviene de mi niñez, porque cuando era niña mi abuela era una narradora muy imaginativa e intensa, fue una etapa donde disfruté muchísimo. Después me convertí en una lectora muy ávida que gustaba de leer mucho, y cuando lees, se vuelve muy natural el arte de escribir, se convierte en parte lo mismo.
¿Desde un principio algo en su mente la dirigió hasta este camino?, ¿alguna vez pensó en escribir un libro?
Si claro, para mi era muy importante llegar a publicar un libro. Empecé a escribir con esa intención hace unos años, tendría como unos 26 años cuando me propuse deliberadamente la idea de escribir un libro.
Por cierto, ¿algún libro que la dejó marcada?
Existen muchos libros que han sido muy importantes. Por ejemplo todavía vuelvo a leer con muchas fascinación los cuentos de Borges, también hay otros escritores dignos de recordar de la literatura del siglo XIX. Igualmente leer a Dostoievsky, o en todo caso Oscar Wilde que es alguien muy querido para mí. De todo un poco.
¿Algún género en particular?
Me gusta mucho leer novelas y ensayos, pero de pronto voy de uno a otro sin claramente pensarlo, sino que se va combinando de acuerdo con mis intereses.
Perceptiblemente usted tiene un sentido muy poético de la lengua, muy digno de la literatura, pero para la propia Adriana, ¿cuál cree es su sello personal en las obras que ha escrito?
Para mí, este libro tiene una estructura fragmentaria, es una narración escrita en pedazos. Lo que yo estaba tratando de lograr con la novela era no contar una historia coherente que avanzara armoniosamente desde el principio hasta el final. Yo pretendía realizar una historia cortada, llena de huecos, de cosas no totalmente explicada. Decidí entonces presentar pequeños “flashazos” de memorias, de recuerdos distantes y reflexivos de tal suerte que se formara un tipo de impacto.
“(...) Bajo mi expresión virginal yo detestaba el orden y había decidido sacudirlo(…)”
¿Por qué tratar un tema que desafía la estructura moral típica de la familia, sobre todo en un país como el nuestro donde se llevan a cabo reglas y costumbres determinadas?
A mi me parece que las familias como esta , es decir, una familia muy tradicional donde las mujeres están colocadas en una situación de subordinación es un caso típico de muchas familias mexicanas, quizá ahora no tanto, pero es un modelo que pesa, aunque nuestra vidas hayan cambiado con el tiempo ese modelo continúa. Entonces yo necesitaba criticar eso, narrar como un tipo de familia como esta es capaz de causar historias como la de “El lenguaje de las orquídeas”, donde la familia sigue pretendiendo ser feliz y armoniosa a costa del secreto y de las cosas ocultas que acarrean consecuencias doloras. A mi me interesaba saber qué había más allá de una simple pantalla.
La palabra incesto no es nada fácil de manejar, pero en este contexto de amor y sensaciones ¿cuál es el significado de esta palabra para la propia autora?
Incesto quiere decir una relación prohibida entre personas consanguíneas, tal como es el caso de esta relación entre la sobrina y el tío. Realmente, la palabra incesto es muy antigua y sumamente cargada de significados. Al mismo tiempo son relaciones comunes, muy frecuentes; mi propósito era desmontar esta palabra, cuestionarla, interrogarla y tratar de investigar qué peso arroja sobre los personajes.
Para la protagonista es una palabra muy abrumadora porque arroja sobre ella toda una carga de culpa, en cuestiones antinaturales, e incluso monstruosas. Me interesaba entonces, ver esta palabra desde otros ángulos y preguntar por qué la familia necesita estos secretos, porqué es tan importante mantener este espectáculo donde todos aparentamos respetables cuando la realidad es otra. Por ello me atrevo a decir que es una mirada a una estructura familiar obsoleta que con el tiempo se va haciendo menos real y operativa. Lo verdaderamente cierto es que cada persona puede ir descubriendo cuales son las maneras en las que quiere vivir y relacionarse.
Entre el incesto y el secreto, ¿a cuál le asigna un mayor peso?
Las dos, creo que son palabras muy ligadas. El peso del secreto es algo conflictivo, donde se sufren daños de manera dolorosa. Sin embargo al mismo tiempo creo que es una pregunta sin respuesta, por ejemplo se plantea que casi todo el mundo ha soñado que comete relaciones incestuosas, y si lo analizamos realmente las atracciones que se dan entre personas tan cercanas forman parte de la vida cotidiana de muchos de nosotros, entonces me interesa saber qué sucede con la familia en el sentido de la existencia de estas relaciones y su negación.
Por otra lado está la situación de la percepción de la gente, muchos cuestionarían el sentido crítico de una adolescente ¿no le parece?
Si, se piensa que las niñas no tienes sentido critico, sin embargo yo quería que la niña fuera un personaje con intención. Finalmente ella participa en la relación porque lo desea, y quiere revelarse contra su familia. Estamos hablando de un personaje lleno de inquietudes que cuestiona el sentido de la moral. Mi intención era narrar un personaje incómodo y para nada domesticable.
Después de haber escrito esta novela, ¿hay secretos familiares que convienen callar?
En general, el peso del secreto es muy dañino y cuando finalmente se desvela es algo muy liberador. Por ello es necesario darnos cuenta de muchas cuestiones, para empezar debemos reconocer que existe la diversidad, aunque todavía existen cuestiones muy conflictivas dentro de nuestra cultural contemporánea.
En el caso de las relaciones incestuosas en especial entre adultos y niños la desproporción de poder es inmensa, por eso es importante no callar, es necesario saber lo que ocurre para evitar una situación que provoque tanto daño a alguien.
Mariela Rubí G. 1104984